De fisio a acompañante espiritual

A veces a quien me rodea le cuesta comprender que yo haya decidido no trabajar como fisioterapeuta. Así que voy a contarlo aquí para que sepas porqué tomé esa decisión.

Es cierto, soy buena como fisioterapeuta. Se me da bien curar a las personas. Tanto es así que lo hago sin tener un diagnóstico disponible, o sin ceñirme a lo que dice ese diagnóstico. Siempre he tenido, y tengo, una visión global.

Noté que algo sucedía en mi cuando comencé a olvidarme de protocolos de tratamiento y de diagnóstico, de nombres de patologías, y hasta de partes anatómicas 😮 Y mis tratamientos seguían siendo igual de efectivos. También iba notando que el apoyo emocional era más importante que lo que yo hiciese.

Entonces decidí mirar más allá, y estudiar Kinesiologia y PNL (yo iba a un terapeuta que se convirtió en maestro) para un abordaje diferente en clínica. Mi sorpresa es que al comenzar a aplicar algunas técnicas me di cuenta de que yo prefería tratar a las personas desde esa perspectiva más global, más espiritual por así decirlo. También me encontré con mis dones «olvidados», volví a ver por así decirlo, y era capaz de escuchar lo que la persona no me contaba. Conectar con las esencias de otras personas es para mi un gran regalo.

Segui trabajando como fisioterapeuta hasta que por enfermedad tuve que dejarlo. Cuando estuve capacitada para volver lo hice por economía, no por pasión. Por pasión he mantenido, aún enferma, mi consulta de desarrollo personal desde hace más de 12 años. Algunas veces con más ritmo, otras más pausada. Siempre ha habido alguien a quien he acompañado en sus procesos. Y mientras acompañaba me he formado en multitud de disciplinas siendo yo también acompañada 😍

De estos 12 años quiero destacar mi punto fuerte, ser doula maternal, acompañando concepción, embarazos, partos y lactancia aunando mi especialidad en fisioterapia ginecológica, obstétrica y vascular con el desarrollo personal.

Ahora he decidido seguir acompañando en la maternidad con una perspectiva espiritual y hacerlo online para ser consecuente con mi propia maternidad mientras aporto mi experiencia a otras mujeres.

No te voy a mentir, me ha costado dar el paso. Había varias clínicas interesadas en que fórmase parte de su equipo. Yo me lo he pensado mucho. Y he decido apostar por mi, por mi familia y sobre todo por maternar, por maternar en cuerpo y alma para promover el amor que hay en la tierra.

Gracias por estar aquí.

Apapachos,

Encarna Llor